Cuando Aldana levantò el cuerpito frìo del suelo, apenas pudo adivinar que trataba de un ave muerta. A la intemperie, con su fràgil cuerpo, el pequeño habìa hecho frente a la naturaleza durante mucho màs tiempo del que se podìa pensar. Sòlo el sol, de tanto en tanto, le habìa dado fuerzas para mantenerse vivo hasta donde le fue posible.
Aquel pichòn parecìa haber dejado su ùltimo hàlito segundos antes de que esas suaves manos lo elevaran de su lecho humedo. Cualquiera podrìa decir que aguardaba la llegada de la jòven que ahora lo asistìa en su ùltimo trànsito.
Ella, conmovida y apesadumbrada por no haber llegado antes, lo mirò compasiva y maternalmente, aunque sus brazos temblorosos reflejaban la impotencia que la atravesaba.
Mirò hacia las copas de los àrboles buscando un nido expectante pero no lo hallò. Buscò a su derredor alguna madre con alas desesperada por hallar a su hijo...pero tampoco la encontrar. Al parecer estaba sòlo y sin hogar. Finalmente y en un acto sin motivos, soplò su propio aliento càlido sobre el pichòn sin vida. Lo hizo varias veces, tal vez queriendo compensar el no haber estado a su lado para cuidarlo cuando realmente lo necesitò. Pero màs que nada lo hizo por ella, para sentir que a pesar de todo pudo entregarle un pedazo de sì misma; por màs pequeño que fuera.
De repente, los ojos del ave se abrieron, y sus alas se agitaron ligeramente.
Aldana no creìa lo que veìa. Hasta sintiò miedo y casi deja caer al pequeño ser. Para mayor asombro, las plumas parecìan comenzar a despedir luz de sus extremos hasta que, finalemente, todo el pàjaro se cubriò de una luz resplandeciente y blanquecina. Su cuerpito habìa recuperado el calor y comenzaba a elevarse de las manos tiernas de la muchacha. No volaba aùn, sino que parecìa flotar.
Cuando estuvo a la altura de los ojos de Aldana, el pichòn tornose aùn màs brillante y si alguna vez algùn ave emitiò sonido humano, ella jurarìa que en ese instante le dijo “gracias”, tras lo cual comenzò a volar libre, luminoso y vivo.
La jòven, asombrada de todo lo ocurrido, permanecìa con la mirada en lo alto. Sòlo bajò la vista cuando se diò cuenta de que el pequeño bulto frìo aùn permanecìa entre sus manos.
Escrito por Christian Eric Lavin Prosen
el 16 de Marzo de 2009
Ella, conmovida y apesadumbrada por no haber llegado antes, lo mirò compasiva y maternalmente, aunque sus brazos temblorosos reflejaban la impotencia que la atravesaba.
Mirò hacia las copas de los àrboles buscando un nido expectante pero no lo hallò. Buscò a su derredor alguna madre con alas desesperada por hallar a su hijo...pero tampoco la encontrar. Al parecer estaba sòlo y sin hogar. Finalmente y en un acto sin motivos, soplò su propio aliento càlido sobre el pichòn sin vida. Lo hizo varias veces, tal vez queriendo compensar el no haber estado a su lado para cuidarlo cuando realmente lo necesitò. Pero màs que nada lo hizo por ella, para sentir que a pesar de todo pudo entregarle un pedazo de sì misma; por màs pequeño que fuera.
De repente, los ojos del ave se abrieron, y sus alas se agitaron ligeramente.
Aldana no creìa lo que veìa. Hasta sintiò miedo y casi deja caer al pequeño ser. Para mayor asombro, las plumas parecìan comenzar a despedir luz de sus extremos hasta que, finalemente, todo el pàjaro se cubriò de una luz resplandeciente y blanquecina. Su cuerpito habìa recuperado el calor y comenzaba a elevarse de las manos tiernas de la muchacha. No volaba aùn, sino que parecìa flotar.
Cuando estuvo a la altura de los ojos de Aldana, el pichòn tornose aùn màs brillante y si alguna vez algùn ave emitiò sonido humano, ella jurarìa que en ese instante le dijo “gracias”, tras lo cual comenzò a volar libre, luminoso y vivo.
La jòven, asombrada de todo lo ocurrido, permanecìa con la mirada en lo alto. Sòlo bajò la vista cuando se diò cuenta de que el pequeño bulto frìo aùn permanecìa entre sus manos.
Escrito por Christian Eric Lavin Prosen
el 16 de Marzo de 2009

![[Necesaria] p/Gustavo Camacho [Necesaria] p/Gustavo Camacho](http://3.bp.blogspot.com/_qWYzdvNcFeM/SByXfCBoOpI/AAAAAAAAAZI/2QT8DTTd-EE/S1600-R/necesaria-pie.jpg)















2 COMENTARIOS (Cualquiera puede dejarlos):
Místico, muy místico. Que bien que escribas nuevamente. Cuidate. Sil.
Muchas gracias Sil por tu comentario y sobre todo por tu aporte ortográfico.
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